Oraciones de liberación · 8 oraciones

Oraciones con mando directo
a las legiones del mal

Se recitan con voz firme y determinada, como dando una orden, a media voz, después de hacer el signo de la Cruz. Cada persona las integra con sus propias necesidades. Cuanto más detalladas, más profunda es la liberación. Pueden recitarse hasta dos veces al día.

Contra las legiones de quiebra,
deuda y pobreza

En el Santo Nombre de Jesucristo y por Su preciosísima Sangre que ha ganado el mundo subterráneo, con la intercesión de la Virgen María y de todos los Santos Arcángeles, en particular de San Miguel Arcángel, de todos los Santos Ángeles y todos los Santos, en particular de San Francisco, San Padre Pío, Santa Gemma Galgani, San Antonio de Padua y San Juan Pablo II:

Yo mando y ordeno a cualquier legión diabólica, a todos los espíritus inmundos de quiebra, deuda y pobreza, de alejarse inmediatamente de mí, de mi vida, de mi persona, de mis afectos, de mi casa y de no volver nunca más.

Yo lo mando y ordeno en el Santo Nombre de Jesucristo.

Contra los espíritus de odio,
ira y falta de perdón

Por el poder y la potencia del Nombre de Jesucristo y por Su Sangre preciosa derramada para toda la humanidad, a través de la intercesión de la Santísima Virgen María, de todos los Santos Arcángeles, en particular de San Miguel Arcángel, de todos los Santos Ángeles y todos los Santos:

Yo mando y ordeno a cualquier espíritu inmundo que oscurece la inteligencia, a cualquier espíritu de resentimiento, a cualquier espíritu de falta de perdón, de incapacidad de decisión, a cualquier espíritu de odio, de destrucción, de litigio, de ira, de resentimiento, de venganza, de irse inmediatamente lejos de mí y de no volver nunca más.

Yo lo mando y ordeno en el Santo Nombre de Jesucristo.

Señor Jesús, ven a darme Tu paz, Tu vida. Tú eres el Rey de la vida y de la misericordia infinita.

Para dificultades en el trabajo
y económicas

En el Santo Nombre de Jesucristo y por Su preciosísima Sangre que ha ganado el mundo subterráneo, con la intercesión de la Virgen María y de todos los Santos Arcángeles, en particular de San Miguel Arcángel, de todos los Santos Ángeles y todos los Santos, en particular de San Francisco y San Padre Pío:

Yo mando y ordeno a todas las legiones de la miseria, a todos los espíritus inmundos de bancarrota y de deuda, a todos los espíritus de destrucción y autodestrucción, a todos los espíritus de odio y venganza, de alejarse inmediatamente de mí, de mi trabajo, de mi carrera, de mi casa, de mis ahorros, de mi dinero, de mi vida, de mis afectos, de mi salud, y no volver nunca más.

Yo lo mando y ordeno en el Nombre de Jesús.

Para enfermedades
y otras necesidades

En el Santo Nombre de Jesucristo, por Su preciosísima Sangre por la que todos somos redimidos, por intercesión de la Santísima Virgen María, todos los Santos Arcángeles, en particular de San Miguel Arcángel, de todos los Santos Ángeles y todos los Santos, entre ellos San Francisco, San Padre Pío, San Antonio de Padua, Santa Gemma Galgani y San Juan Pablo II:

Yo mando y ordeno a todas las legiones inmundas y de brujería, en particular a los espíritus de las enfermedades mentales, psíquicas y físicas, de destrucción, de desaliento, de autodestrucción, de tristeza, de ansiedad, de exagerada ansiedad, de miedo, de confusión, de opresión, que se vayan de inmediato de mí, de mi vida, de mi persona, de mi existencia y no regresen jamás.

Yo lo mando y ordeno en el Santo Nombre de Jesús.

A veces las enfermedades físicas están relacionadas con la falta de fe, esperanza y caridad. Es recomendable tomar medidas para crecer en estas tres virtudes. Muchas enfermedades físicas se deben a heridas internas, por lo que es excelente rezar también por la sanación interior e invocar al Espíritu Santo, amor infinito que sana las heridas del alma.

Por liberación
del dolor físico

En el Santo Nombre de Jesucristo, por Su Sangre preciosa derramada para toda la humanidad, con la poderosa intercesión de la Virgen María y de todos los Santos Arcángeles, en particular de San Miguel Arcángel, de todos los Santos Ángeles y todos los Santos:

Yo mando y ordeno a cualquier fuerza maligna que me procura un dolor físico, que se vaya ya de mí y no vuelva nunca más.

Líbrame Señor Jesús, por la inmensidad de Tu Misericordia, líbrame de todo resentimiento hacia los demás. Líbrame de la ansiedad, del espíritu de angustia, de amargura y de cualquier otra fuerza del mal que es causa en mí de dolor físico. Líbrame de cada falta de perdón hacia mí mismo/a.

Dame Tu paz, y Tu paz en abundancia. Te lo agradezco Señor y Te bendigo.

Para romper maldiciones
sobre el cuerpo

En el Nombre de Jesucristo, por Su preciosísima Sangre derramada también por mí, con la poderosa intercesión de la Virgen María y de todos los Santos Arcángeles, en particular de San Miguel Arcángel, de todos los Santos Ángeles y de todos los Santos, entre ellos San Francisco, San Padre Pío, San Antonio de Padua, San Judas Tadeo, Santa Gemma Galgani y San Juan Pablo II:

Yo quiebro y rompo, disuelvo y anonado, toda ligadura mediúmnica y oculta hecha sobre mi salud, toda maldición en contra de mí que me causa enfermedad física o dolor físico, toda maldición sobre mi cabeza, mi cerebro, mi cuello, mi estómago, mi aparato digestivo, mis órganos reproductivos, mi espalda, mis piernas. Yo los disuelvo y anonado por el poder del Nombre de Jesús.

Gracias Jesús por Tu victoria, gracias Jesús porque estás actuando, gracias por Tu misericordia.

Tú eres el único Señor y Salvador del mundo. Yo Te amo y Te bendigo.

Para romper maleficios
y rituales

En el Nombre de Jesús, por Su Sangre preciosa derramada para toda la humanidad, a través de la intercesión de la Virgen María, San Miguel Arcángel y de todos los Santos Arcángeles, y todos los Santos Ángeles y todos los Santos, entre ellos San Padre Pío, San Francisco, San José, San Antonio de Padua:

Yo quiebro y rompo, disuelvo y anonado, todos los maleficios y las maldiciones, todos los efectos de rituales vudú y macumbas, de magia, brujería, rituales satánicos y demoníacos, de enlaces malignos hechos clavando con muñecas alfileres en mi cabeza, mi cuello, mis hombros, mi espalda, mi sexo, mi útero, mi estómago, mi sistema digestivo, mis piernas, mis pies. Yo los disuelvo y anonado en el Nombre de Jesús.

Yo los disuelvo y anonado en el Nombre de Jesús.

Contra Satanás y todas las legiones —
Para el matrimonio y la familia

En el Nombre de Jesús, por Su Sangre preciosa derramada para toda la humanidad, a través de la intercesión de la Virgen María, San Miguel Arcángel y de todos los Santos Arcángeles, y todos los Santos Ángeles y de todos los Santos, entre ellos San Padre Pío, San Francisco, San José y San Antonio de Padua:

Yo mando y ordeno a Satanás, a Belzebul, a Lucifer, a Dan, a Abu, a Asmodeo, a Alimai y a cualquier otro espíritu de separación, de odio, de venganza, a toda legión diabólica, espirística y de brujería, de irse inmediatamente de mí, de mi vida, de mi persona, de mi existencia, de mi trabajo, de mi casa y de no volver nunca más.

Yo se lo mando y ordeno en el Santo Nombre de Jesús.

En el Santo Nombre del Señor Jesús, por intercesión de la Virgen María y de todos los Santos Arcángeles, entre ellos San Miguel Arcángel, de todos los Santos Ángeles y de todos los Santos, en particular de San Francisco, San Padre Pío, Santa Gemma Galgani, San Antonio de Padua, San Juan Pablo II y San Judas Tadeo:

Voy a quebrar y romper, disolver y anonar cualquier enlace realizado con rituales satánicos ocultos y demoníacos, todo enlace mediúmnico, todo deseo de muerte, condenación y desastre, todos los deseos de quiebra hechos sobre mí, mi matrimonio, mis hijos, mi esposo/a, mi familia, mi casa. Yo lo quiebro y lo rompo en el Nombre de Jesús.
A veces se hacen maleficios a través de fotografías y de ropa interior, con el fin de destruir el matrimonio, la familia y el hogar.